lunes, 21 de noviembre de 2016

Agua


Te entiendo, amigo, te entiendo. Uno busca y rebusca entre la parva de libros de la biblioteca y no está. La letra está muerta, pero no así quien excava hasta encontrar el agua. Y vos quisieras que todo el altillo del tercer piso -donde se hallan las reliquias de Durero, el Quijote, la germanofilia, y cómics debajo de la pornografía post dictadura- se inunde de esos torrentes de agua encontrada por los excavadores. ¿Y si se mojan los libros? ¡Qué importa!, si la causa fue buena y el agua es dulce y logra ahogar años de espera y soledad, años de destierro y desesperanza, años de tire y afloje. Que todo se moje y alcance a los viejos excavadores, porque ellos volverán a las bibliografías perdidas, a encontrar lo que era suyo y se había separado en el desierto.
Amigo, te entiendo, los excavadores aún están ahí, vivos, aguantando con la pala.¿Y qué esperan? Vaya uno a saber qué, si el mate de la tarde, si una torta frita con azúcar, si un abrazo, si un ejemplo de riesgo, si las señales de la Enciclopedia. Uno quisiera que el juego fuera entre los que esperan revivir la letra, y la letra revivida, y luego el agua llenando toda tu librería hasta nadar, y más que nadar, hasta ahogarse en la letra escurrida y potente que hace nueva toda corriente,  todo pensamiento, toda lectura por la tarde.
Por todo esto, te entiendo, amigo.

miércoles, 12 de octubre de 2016

Argentina

La Argentina va perdiendo
Su industria
Su fútbol
Su carne
Su trigo
Sus pastos
Sus bosques
Sus orillas
Sus piedras
Sus políticos
Sus soñadores-hacedores
Sus talentos

Va quedando
Lo que no puede irse
Lo que no puede arrancarse
Lo que no puede desterrarse
Las palabras
La Crítica acerrima
El decir, y el fluir de los dichos
La frustración en la lengua

Creo que es un indicio de época
Tal vez sea el inicio de la Verdad
De la clave, de lo decisivo.
Tal vez ahora veremos que es la Argentinidad.

lunes, 26 de septiembre de 2016

La segunda vez


Fui pensado como Rey
fui concebido con nombres 
y raíces de Mesopotamia
sometieron pensamientos
para allanar el camino.

Me prometieron la algarabía
los juego solo en la esquina
solamente la esquina
y ahora está por llover
yo estoy lejos de la bocacalle.

Me tuvieron retenido 
entre las promesas y el ideal
me creí que pasadas las fechas
la fiesta seguiría en el cuarto
nada nada

De segundas veces 
está hecha la decepción
de segundas veces
está el volver a empezar

lunes, 1 de agosto de 2016

La primera vez


A una edad donde observar no es oficio gratuito sino retornos de tiempos invertidos en mirar.
El desinterés licuado en las obras que crecen sin voluntad de abstracciones, sino plenas de V(v)erdad:
la grieta en la pared y el color y la forma que asoman
la lluvia rescatando lo que podría haberse extinguido en un balcón
un arriesgar tiempo para charlar y abrazarse al final, por última vez
el ruido de las piedras amontonadas regalando música a orillas del Pacífico
la joven noche proyectando cuadros sobre el muro de todos los días 
(tabula rasa, todo por hacerse en las tardes)
Esas cosas que obran sobre los alrededores de una edad que se llena de teneres deberes haberes,
ya no podremos volver a vernos por primera vez, porque si hay primeras hubo una anterior donde 
planeamos, calculamos, prefiguramos, conjuramos, lanzamos la Hipótesis al camino.

Quisiera volver a las primeras veces, a que una vez  sea siempre,
espero ese abril sobre la ventana, un otoño que devuelva ese modo de escribir inolvidablemente.
Que nadie me quite esa espera al menos
todos queremos retornar a las simples cosas
y aguardaremos aunque sea sin contarlo
que nos lleguen los rescates.

viernes, 15 de julio de 2016

A las calles

Ante el terror de saber que nada existe
fuera de la promesa y del vidrio lustrado
tuve la visión del alejado, del derrotado
en la palestra llamada discurso único,
el poder de los que buscan sin nombrarme

No me escondí, salí a las calles
me encontré con otros derrotados
con otros miedos diluidos en charcos
la falsía, la humillación, el no poder más
golpes secos, dudas de inmensidades

Nadie me vino a buscar, salvo
el temblor, la fecha, la circunstancia
una planta allí, un grito a lo lejos
logré atinar el juego indefenso
de las sorpresas de Dios, de los abismos.







Nada puedo yo ahora, no tengo los dados
no quiero jugar, no quiero quebrar voluntades
quiero, tal vez, aceptar, admitir, contemplar

cómo le duele al sol salir
cómo le cuesta a la flora abrirse
cómo se retuerce el gato en la esquina
cómo muere el poeta al arriesgar la palabra
cómo movimiento y quietud son física y realidad

Quisiera no poder, pero escribo porque puedo
ya tendré tiempo de volver a salir a las calles
y reecontrarme con los derrotados.

domingo, 5 de junio de 2016

Voluntad


 " Ni en nuestra carne ni en nuestro espíritu nunca pasaremos la línea del otoño "
(González Tuñón)

Ahora que podés decirme sin miedo
y callarte, de todos modos,
has elegido lo impreciso,
pero determinante:

Que el signo sea el aire húmedo
y que el sentido se escurra
por las veredas hacia
las calles bajas,
el soliloquio 
el domingo,
estas torpes líneas.

Me entregaste la voluntad,
no me resistí,
te pedí voluntad,
arrugar la camisa,
elegir otra esquina,
gritar, exaltar, decidir.
no te resististe.

Ay! Pero la voluntad...

Entregado a mis manos
todo lo tuyo, ¿lo nuestro?,
no queda más que compartir
un mismo agua, un mismo piso,
un mismo deseo carnívoro
(solamente lo áspero de la materia,
lo universal de la necesidad.)

Pero que hay algo más, eso que se escurre,
hacia las veredas...
Eso, impreciso, a precisar
ya no por nosotros,

tal vez a significar
por la próxima primavera,
por otros abrazos,
por alguien que decida,
allá a lo lejos,
a la vuelta de las ciudades,
(esas ciudades, altas, llenas de hombres,
de esos que te han amedrentado).

martes, 31 de mayo de 2016

Jugársela


Cuando Kafka decidió escribir sus primeras líneas y no sabía a dónde derivaría las páginas que cambiaron la forma de ver el Siglo XX. Cuando el soldado decidió enrolarse en la líneas de vanguardia, y fue sangre, dolor, adiós y monumento. Cuando se negó el camino fácil y deseable y se optó por las bocacalles, las calles bajas, el barro. Cuando se decidió expresar, aún con la certeza de la no correspondencia. Cuando se arriesgó todo, y se fue todo sin ser nadie. Cuando alguien se perdió en las calles, aún sabiendo que los encuentros eran ilusiones vanas y simples atajos.
Cuando todo eso fue un salto al vacío, con la única certeza de que no hay nada en este mundo más necesario que jugársela, que amar la trama sin pensar si hay un resultado. Porque no habrá jamás resultado, sin estas manos que se las juegan y golpean el aire, que lo golpean y lo golpean según el tamaño de la esperanza, y los golpean y lo golpean cambiando el curso de las cosas, y el movimiento de las cosas, y lo golpean y lo golpean y lo golpean, a base de decisiones nobles y sinceras. Y por eso, lo golpean lo golpean.

viernes, 27 de mayo de 2016

Sobredeterminar


No los significantes asignados
al brote del agua sobre la piedra
(que la vida discurra con el sentir)
No las esperanzas del mañana 
un sábado despeinados, una huída de las plazas
(que nuestro discurrir sea esta intuición de no sé dónde)

Quisiera que las materias sean maleadas
por el desayuno y mis primeros pensamientos.
Pero no,
las calles son de cemento, las nubes no anuncian, 
todo en el mundo actúa,
a nosotros nos queda el padecer

Pero cómo padecer,
ahora quisiera llorar
ahora quisiera reir
ahora un Borges, ahora un San Pablo
ahora un despedirme
ahora un Ahora.

Disculpame, nadie me espere,
porque yo quiero de vos
lo que vos no querés de mí
y nadie quiere lo buscado por el otro.

No queda ilusiones de niños
o contar el cuento.

Fin.


jueves, 19 de mayo de 2016

La voluntad


A Fernando

Sé cómo blandir la espada,
cortar las voluntades con el verbo.
Sé cómo estrechar una mano
ofrecer ayuda, pedir un abrazo.
Sé cómo expresas mis faltas y deseos
para irme, volver, o quedarme en la hierba o el cemento.

Sé todo eso,
pero la voluntad será otra.
Aguantar, aguardar, apechugar,
lo no esperado, lo no pensado, lo no querido.
Lo que deberá ser.

Si yo no controlo las voluntades del cosmos y las ciudades
Si vos no controlás el romper del mar, los perros ladrando de noche
Si mi pecho me lleva por el amor, el odio, la blasfemia, los dolores de pecho.
Sólo será una cuestión de voluntades, sólo será una cuestión de transformar
lo transformable.

Y que la espada sea cierta
y las manos estrechadas sean ciertas
y que mis palabras sean ciertas
y que todas sus consecuencias 
sean asumidas

A pesar de todo.

sábado, 9 de abril de 2016

Dejarnos




Tal vez la clave haya sido otra: mirarse para un objetivo de barro débil, con la fiel materia de los deseos y las posibilidades otorgadas por las alarmas de la inseguridad personal.

Tal vez, en cambio, la clave haya sido aprender que detrás de las miradas y de las manos que se acercan deben haber hechos, compromisos, respetos y la convicción de que los cuentos eran para niños, a nosotros adultos nos toca escribir y escribir, no contar ni escuchar incrédulos como si todo ello existiese.

Tal vez, realmente, la clave sea el fluir no de una tranquila conversación, sino el fluir del silencio luego de la algarabía, los colores, y las ansiedades de lo que vendría.

Ahí ahí, estará la clave.

Nadie pronunciará la adulación fácil
se abrirán los cielos, Dios proveerá el porvenir.
Buscar agua, techo, amor, compromiso, romperse desde adentro,
planear vidas, crear vidas, darle nombre a lo que queremos cuidar.
La sonrisa de una madre, sus manos trabajosas, el fuego que enciende un amigo
tomar mate, comer tostadas hechas por otro, chusmear sobre el barrio, enamorarse.
Y luego nada,


Ahí de nuevo estará la clave.

En el silencio, en el reencuentro, en la paciencia y en la resignación de dejarnos con el pecho tranquilo.


Y el sonido de los pájaros entrando por la ventana en la mañana.