El vagaerramundo
“Errata, vago, desvivido. Las patrias no dependen de banderas ni de nombres del documento; sino de tu análisis del viento, de los espacios, de la nada pujando por la silla, por la mesa”
jueves, 30 de julio de 2026
Cosas
miércoles, 7 de enero de 2026
Nosotros
Cuesta. No es la narrativa. Son los actos, y luego las palabras. El despliegue de momentos, la colección de azares, y lo inesperado en una pelea o conversación. También la rutina que es la misma pero que es compartida. Y luego de todo, llega la mitología. El por qué, el sentido. Y ahí surgen las lágrimas, y los abrazos y la renovación del Compromiso.
Es una forma de Amor.
domingo, 6 de julio de 2025
37 años
Soy un testigo de las faltas, de las ausencias, de lo que se fue. Y al mismo tiempo, miro hacia lo que se gesta, lo que va cobrando forma y aún no tiene una definición en conceptos o en sentidos exactos.
En esa frontera del movimiento, me arrastan la nostalgia, el esfuerzo por eternizar fugacidades, pero a la vez la necesidad de proyectar los indeterminado, cuidarlo y hacerlo hijo de lo que se va pero a la vez padre de lo que tendrá que venir.
Y siempre quiero pensar que lo que vendrá será mejor, será superador, y a la vez tan secreto como las cosas más valiosas que no están ahí para ultrajarlas, sino para revelarlas, para descubrirlas y exaltarlas como ese color naranja que espera el momento del día exacto para alcanzar su plenitud.
Esto soy, y esto pienso a mis 37 años.
sábado, 21 de junio de 2025
Piedras y casi Chile
Por aquí pasé pocas veces.
luego se bifurcaron las calles
como se van
las muchedumbres a sus casas
en esta noche que nadie quiere
que todos necesitan pasar
para llegar al fin de mes.
Será por eso que la parrilla
está vacía, y solo el olor a grasa vieja
llega al poema, como dejando pobre
todo símbolo y toda exaltación.
Y, en la otra esquina, alguien pasa
y se demora para prender un cigarro
o revisar un mensaje, pero no para
admirar lo que yo admiro
en Piedras, llegando a Chile.
martes, 4 de marzo de 2025
Mancha
el presente eterno en el cuerpo
y olvida la promesa de un futuro
ante el sol del verano y manos
que se abrazan para cuidar
la humanidad, la casa
que por la noche nos cuidará
de los animales que deambulan
prometiendo eternos presentes
circularidades que queman
y que abrasan como el fuego
no del sol, no del amor
sino de...
mejor no saber
domingo, 5 de mayo de 2024
Errores
Soy el arrastre del cinismo hecho rutina y dolor.
Echarles culpas a la soledad, al no saber, al país.
No.
Todo dentro de mí. Y fuera de mi.
Tengo hecho arte arremolinar el presente en un deseo que me consume las letras, la poesía, la frustración con esperanza. Y se me acaba la esperanza.
No quisiera hacer obvio lo que al inicio me hizo humano, demasiado humano.
Porque me duele al final del día encontrarme solo en esta.
Soy lo obvio para mi, no puedo soprenderme de mis razonamientos.
Creo en un mañana de libertad, de serenidad y estoicismo. Y solo encuentro la misma mierda hecha tiempo, hecha días, hecha años.
No quiero convivir más con las posibilidades del No. Quiero un SI a mi vida, un NO al cinismo.
domingo, 21 de abril de 2024
El mientras
Mientras espero nuestra decisión cierta y transformadora me arrojo a la tarde que nada nos reclama y todo nos entrega en una perfecta dadivosidad de colores, formas y sombras.
El derroche de figuras y sensaciones alrededor de la Isla fue el regalo más insistente para mis tardes de cemento, cansancio y melancolía. Le entrego a los días preguntas, le entrego a los domingos dolores, le entrego a los años recuerdos. Y los días me devuelven nada pero me regalan un universo entero.
Quizá sea tiempo de detener la espera, y ser valiente con las consecuencias. Nadie piensa que el efecto de arrojar una piedra al mar sea la calma, sino el inicio de una marea, aunque sea la insignificancia. Pero la misma nos debe preparar para el naufragio.
Y es en ese ir y venir, en la ansiedad y los mates interminables, que quisiera que el recuerdo se repita, se retome y se amplie en sonrisas, en charlas, en memorias compartidas. Porque cuando el mundo me entrega la variabilidad e inasibilidad de las cosas, los lugares, y las personas; yo recuerdo que las pocas veces que siento el éxtasis de la vida es cuando recuerdo, charlo, sonrío con las tías, con mamá.
Quizá ese tesoro que se forma en mí en este tiempo sea la respuesta, o la negación a lo que deseo y supuestamente necesito.
Quizá estoy equivocado y las señales del error están en cada disfrute y plenitud que se me presentan.
domingo, 3 de marzo de 2024
La saeta del tiempo: poema a los 36 años
Si tuviera la dicha de recorrer
las calles que me abrazan hoy
en décadas pasadas
tal vez comprendería
la causa de las bellezas simples
en la flora que se repite
y en esas casas del conurbano
que se iniciaron con la esperanza
de un país que nacía
y de una familia migrante plena de futuro.
Saber que hoy nada hay, más que
tiempo y flora circular
o ese atardecer que nos recuerda
que algo termina y
que algo nos es legado
en las lágrimas que me nacen:
El legado de la esperanza.
El legado de la música silenciosa de los barrios.
El legado de un país con esperanza.
No quiero deterner el tiempo
no quiero que las cosas dejen de moverse
no quiero que detener el paso de la historia
no quiero ignorar la crisis que nos somete.
Sí quiero tomar prestado un pedazo
de barrio, de barro
para cantar emociones
para contemplar lo que es
para legar a lo que será
las simple bellezas de un río de tiempo
que pasa pasa pasa
y se lleva todo todo todo
pero nos deja captar
lo que queda, lo que hereda
y lo que nos lega.
Esto que es, esto de hoy
las casitas, los muros, los árboles
en la singularidad de toda belleza.
domingo, 13 de agosto de 2023
Volver
Cuando voy a la Biblioteca del Seminario de Buenos Aires es como trasladarme al 2014 o 2015, cuando escribía mi tesis de grado.Aquellas veces me pedía un libro de Kierkegaard y era la manera de sentirme oportuno y perteneciente a ese lugar.
Recuerdo escribir y escribir mientras la tarde proyectaba en el patio del lugar. Un silencio constante acompañaba las meditaciones que me consumían las horas. Escribía sobre satélites y órbitas, con la ingenua esperanza de publicar un libro.
Pasaron casi 9 años. Me fui a vivir a Alemania. Volví. Me fui a vivir a Bariloche. Volví. Me volví a Buenos Aires. En el interín la vida me presentó oportunidades y personas, me dió tardes de contemplación y noches de llanto.
Hoy vuelvo al seminario, más golpeado, más experimentado, más fuerte, y ese silencio constante se mantiene inmutable y atemporal. Al igual que sus pasillos y sus sombras. Como si los años solo hubieran sido un testimonio personal e íntimo.
Quizá es por esa idea de tiempo que puedo contar y describir estas líneas y apreciar lo que vuelvo a vivir con agradecimiento y con el pecho inflado.
Cuando uno vuelve a los lugares más hermosos, merecen un poema, un canto, y por qué no un Gracias.
domingo, 16 de julio de 2023
Un sábado
A lo lejos escucho el oficio de niños peleando con la violencia del todo o nada, sin saber por cierto que lo efímero era parte de esa tarde que a todos nos atravesaba.
También varios amigos se reunieron en una esquina para conversar sobre circunstancias que nada de importancia tienen. Porque la granularidad de tiempo no prioriza anécdotas.
Me pregunto si en esa tarde cada eternidad concentrada en aquellas situaciones bastó para alcanzar la cifra del poema. O si solo es un intento fallido para solamente seguir intentándolo.








