jueves, 10 de septiembre de 2026

De melancolía a lo que nace




Me arrebatan en estos días no el dolor de haber perdido días de plena certeza, sino que esa sensación del porvenir lleno de lo que fui, lo que soy y mis proyectos. 
Siento que todo es voluntad. Pero a la vez también hay algo de la entrega a la espera.
Un espera activa, porque no puedo dejar de mirar en cada arbol de julio el esplendor que fue y será en primavera. Y a la vez en esa circularidad no encuentro un retorno sino la fuga por la misma variabilidad de los tiempos del hombre. Porque nadie puede decretar tragedia o bonanza, nada puede darnos el signo de la fatalidad o la panacea.
Mientras tanto, con esta mezcla de expectativa al no se qué puedo abrazar a todos lo que me han dado las sonrisas exactas, las palabras alentadoras, aleccionadoras y consoladoras, los mates como puertos de descanso a tanto ajetreo.
Todo nace y nosotros vamos a su encuentro con las manos llenas de la historia que hizo pero no nos determinará.