martes, 16 de diciembre de 2014

Quedarse

Por qué aún no me he ido?
Ya hablé de andenes, ya hablé de trenes, ya hablé.

Y estoy acá, cortando la hierba seca,
contando el curso del agua desde la orilla
El movimiento de las aguas
es sólo una promesa

Promesa quedó.

Por qué aún no me he ido?
Últimas horas, abismos desatados, manos agitadas

Sólo en expectativas, solo insistencia del tiempo
Contar el rodar es detenerlo en el código


Y eso es quedarse.

jueves, 30 de octubre de 2014

Dar



Obrar
(Silencio)
Obrar
(Silencio)
Obrar
(Silencio)
Obrar
Obrar
Obrar
Obrar

Como mamà
Ocupando el mundo
Llenando las manos pidiendo
Vasijas de sonrisas, chistes, comida
Manos que reciben, el amor como lo no dicho

Pero obrado.

Quisiera como  mamà
donar, donar estas manos
con la mezquindad a cuestas
Arrancarme el atesoramiento
entregar, en la lluvia, en las ciudades

¿Còmo llegar a ese honor?
Obrar y callar
Obrar y callar
Olvidarse
Contemplar las manos de mi madre
Pidiendome algo, que pueda ahora yo dar.





Es mi turno.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Dolencia

Quisiera decir todas las cosas que duelen
quisiera nombrarlas hasta que salgan
y sean carne, hueso, movimiento
tacto, color, tiempo, vida

Que aparezcan y que luego
a fuerza de nueva vida
de sangre, de humanidad
destruirlas.

Sol, luz, nuevo día
esperanza, amor,
Ahí retornará la clave

Basta, basta
la ausencia
es ausencia,
Y porque es ausencia
es literal,
aún escrita en una piedra.

No confundir decir las cosas
con la persistencia del dolor
que no existe aún siendo nombrado



sábado, 12 de julio de 2014


Llegó a Buenos Aires y llovía,
sin historia, sin ciencia, sin analogías,
vacío, a punto de ver emerger las palabras
para decir: esas son mis primeras palabras.

Y lo serían: las primeras palabras y una ciudad
que se abría de piernas en sus avenidas
que tendía la mano en su laterales
y la palabra acompañando para señalar
eso, esto, aquello, allá, acá, si, no...

Y a medida que se homologaban direcciones
y palabras acerca de esas direcciones
se hizo el mapa, se armó el cuerpo
Y empezó a hacer frío en el deseo
de tener calor.
Y caída la soledad como una oquedad
cuando un rostro era un nombre.

La falta, la falta, y saberlo
y saberlo.

Entonces, él no había nunca llegado a Buenos Aires
era un problema de ausencia
Entonces, él nunca habia visto emerger el primer verbo
era un problema de ausencia
Entonces, no hubo la primera vez de algo
era una cuestión de este poema.


viernes, 4 de abril de 2014

Meses sin tocar poesías, meses alejado de las figuras retóricas, meses -en realidad años-de la distancia con los autores, de no citas. Siglos sin el recuerdo de la cabalidad de las palabras cuando ya nada queda.

"Gestión, Administración, Presupuestos, Aplicación, Transferencia de Tecnología, Ciencia y Sector Productivo..." 

¿Qué me ha pasado? ¿Cómo he llegado al lenguaje que transforma productos y procesos en decisiones gerenciales, en operaciones estatales? ¿Cómo la pérdida del lenguaje pobre, del lenguaje que humildemente mendiga, del lenguaje que se reconoce en la ausencia, cuando ya nada queda?

A mí sí me quedan cosas: papeles en el escritorio, una agenda de trabajo, una reunión el lunes, un viaje de trabajo en un par de trabajo, una especialización...

¿A dónde está la decisión que me dio la bisagra, el pasaje de una vida como potencial poeta de cuarta a una vida de asalariado medio que aún debe reclamar categoría?

¿Con qué me he quedado, si siento que he matado a la poesía a través de la gestión?

¿Hay magia, como la que encontró Kafka en su vida anónima, simple, en estos caminos totalmente cerrados a las expresiones de la industria cultural? ¿Hay, entre tanta agenda, lugar para el vacío dicho?

¿Es que el arte es ya no decir más nada entre tanto trabajo, a tal punto que el fin de la esperanza de una poesía es el nacimiento de un poema sobre la imposibilidad de la poesía?

Por lo menos, ¿algún día podré escribir ese poema?

viernes, 10 de enero de 2014

Existir sin ser mirado


Estás mirando.

Atentamente.

Podría ser aún más atento.

Pero de nada serviría.




Ellos no mirarán


Dejarán el voyeurismo.


Nadie te mira.


La condena de un signo
desapercibido.



Como se desaperciben
las cosas sin valor.


¿Hay cosa "sin valor"?



El mundo, el hombre le ha dado valor a la última roca.


O ese es el plan


Valorar, mirar, ser mirado, tender a la mirada mutua.


Reconocernos el orgullo o el dolor entre nosotros.




¿Es posible eso?







¿Hay cosa sin valor?







Alguna arena no transitada,
una mirada alejada,
un hilo arrancado,
el pasto común,
¿qué más?
Lo que no nombro
porque "no tiene valor"
y queda mejor decir "más" para valorar.





Nadie me mira.





¿Es hora de hablar del signo sin ser signo?







Porque ser signo no implica existir
Por ende no ser nada para nadie no implica no existir


(Sí, hablo acerca del viejo cuento del árbol que cae y nadie lo ve...)




Es tiempo del gran desafío: acabar con la representación.




Y existir.





¿Es posible?



Yo creo que si...pero es una cuestión de fe y jamás de ciencia.






Click.

domingo, 6 de octubre de 2013

Cielos, sólo surcados por miedos
por un sinfín


de notas vacias

Por ese terror del principio,
de la primera página
(literalmente)

o tal vez de ese fin

tan incierto aún cuando
han pasado ya siglos

jueves, 15 de agosto de 2013

viernes, 2 de agosto de 2013

Nosotros


Si me diesen a elegir otra vida,
volverìa a elegir cada una de las cosas 
que algùn dìa no quise elegir
La mismas personas,
el mismo hogar
los mismos llantos
las mismas sonrisas
las mismas calles
las mismas lecturas
los mismos soliloquios
los mismos amores
las mismas mañanas
No me arrepiento de cada huella
porque cada huella es un modo
de inventar caminos en las narrraciones

Tampoco cambiaría a mi familia,
por nada cambiaría a esta familia,
por nada esto que siento,
esta es mi fuerza,
elegir lo que me tocó
porque ahí está la huella
ahí,

Especialmente en esta familia, mi gran huella.

viernes, 7 de junio de 2013

El cero y la existencia.


Estar solo es una de las actitudes-actividades-estados-épocas más extraños de la representación humana.
Si el signo -actividad representativa, hecho conceptual y parasitario de un hecho significativo que, más allá que contenga signos, a nuestra totalidad se nos aparece como contingencia, acontecimiento- digo, si el signo es el elemento-huella humana, es la inmortalidad de los mortales, es la paradoja del no-tiempo cristalizada en un concepto sometido a los avatares del mundo y su temporalidad, ¿cómo representar la soledad? ¿tiene "sentido" representar a la soledad?
Pues si estamos solos no tiene sentido representar, pues el acto de representar implica un acto de comunicación, y la comunicación es sinónimo de sociedad, de la existencia de más-de-uno, de ese otro antropológico que al constituir "otra antropología de la mía" se erige en el extraño a quien comunico ¿mi soledad? Pero si comunico mi soledad al extraño, ya no es eso soledad, pues la soledad necesita "ser" cuando no hay nadie, por lo que todo lo que se diga de la soledad es un mentira, una imposibilidad. La soledad puede evocarse solamente con la transparencia, con la sinceridad de la aclaración de "no ser" lo que se dice. La disolución de la soledad en el silencio, en la no comunicación voluntaria ni direccionada, es el estado más ambiguo para nuestro acto de ser representar-siendo hombres solitarios.

"Todos estamos solos sin poder decirlo"

Esa es la formula, pero...

"...pero intentamos decirlo, decirlo en su verdad, cuando en realidad sólo podemos evocarlo para mentir."

La tragedia, la tristeza de no poder "decir", hechar a signos a la soledad, tiende a lo que en la matemática es CERO.

El cero, ¿es?
¿Dónde se encuentra materializado el cero en el universo?
NADA,
NO,
INFINITO.

El uno podría ser el número de la soledad, sin embargo cuando queremos comunicar el UNO al otro (UNO-MAS-UNO), todo se vuelve de nuevo hacia la pregunta, ¿entonces lo que comunico es la soledad?

Y ahí de nuevo, tropezar con la imposibilidad, la extrañeza en las calles, los puentes quebrados hacia los rostros.

El silencio, de nuevo el silencio.

Y de ahí, el cero, la tendencia a la nada, a lo que no puede ser abordado ni por el signo ni puede ser previsto en los objeto y los rostros. No saber, no poder significar, lleva a poder sincerar: sì, estoy solo. Todos estamos solos.

¿Debería doler eso, debería ser una fatalidad hecha hombre nietzscheano?

¿O no es esa la premisa para abordar un nuevo tipo de "humanidad", de estar y ser con el otro?

Cuando uno parte de esa tristeza, uno encuentra al devenir del "mundo", un bálsamo una sorpresa, un espectáculo lleno de vida, de mucha vida. Y aún en el paisaje más terrible, la premisa debe hacerse negación al estrechar manos, hacer del encuentro (Begegnung dicen los alemanes, diferente a Unterhaltung, pues Begegnung tiene algo de no previsto, de no representado en signo o predicción a priori, sino contingente y màgico), eso que aparece y nos reafirme que el Cero y el Uno son una verdad muy interna pero que se niegue en un tiempo-rio real, constantemente se niegue, pues uno y otro siempre van a compartir eso que no se dice, pero que está siempre, como el silencio que antecede, soporta y sucede a las voces de una sala.