La decisión quedará en el más fuerte, en el desapegado, quien se retire del dolor repetido y lo haga bandera y causa para los próximos inviernos. El más fuerte no tendrá miedo de perder, sino se esforzará por sobrevivir sin olvidarse del tesoro más preciado
“Errata, vago, desvivido. Las patrias no dependen de banderas ni de nombres del documento; sino de tu análisis del viento, de los espacios, de la nada pujando por la silla, por la mesa”
martes, 28 de marzo de 2017
lunes, 20 de marzo de 2017
Fin del verano
Es un tema de aprendizaje y disposición. Puede entrar el viento en el cuarto, pero puede que adentro aún no haya llegado el verano y aún se retengan el invierno de 2004. En un retraso de estaciones se nos pierde el despliegue del tiempo real en las cosas que están ahí.
Convivir con lo que (re)comienza en cada fecha y símbolo, jamás echarse atrás con un miedo infundado o tal vez con algo que no se dijo en 2004.
Pasan las multitudes, las calles modifican con cada obra pública o manifestación popular, caen gobiernos, llegan tiranías, primaveras populosas, risas, llantos, gritos, sangre en las esquinas.
¿Cómo superar todo acontecimiento y volver a esta mañana y asirla en su cabalidad?
Es un tema de aprendizaje y disposición. A veces uno se eleva de la angustia y la extiende con una palabra, un perdón, un reconocimiento. Y cuando todo se lleve a ese muelle que es la palma de la mano, el sentido del verano estará en el sentido clave y fundamental. Antes de la llegada del otoño y un nuevo desafío ante nuestros ánimos.
sábado, 31 de diciembre de 2016
El final
"Porque después de todo he comprendido
por lo que el árbol tiene de florido
vive de lo que tiene sepultado."
(Franciso Luis Bernadez)
Sé que los pliegues de su cara denotan el dolor acumulado en años de frustraciones, fracasos y sobre todo esquinas vacías dobladas, esquinas cansadas de tanta noche, esquinas que han tenido la forma de la esperanza pero la realidad de una repetición del dolor y dolor.
Sé que se ha vuelto desconfiado y que no entrega el agua al que tenga sed, sino al que tenga ganas de pedir agua, que él tomará su dolor acumulado como bandera para cubrirse los ojos de tanto dolor en el mundo.
Sé que duele tanto desencuentro, sé que nunca el dolor podrá unirnos, sino disgregarnos, ya que todo dolor compartido tendrá de puente eso que uno llama Amor, y que muchos lo asocian a un abrazo, un estrechar manos, una conversación, y que también es silencioso y es un compromiso sin garantía de tener algo.
Sé que llevar encima tanta derrota lo hace tributario de la mentira, del engaño, de la guerra sin sentido. Sé que quiere ganar algo, pero no sabe (tal vez), que la derrota lo ha expulsado de todo juego y guerra, y que ahora quedan personas que buscarán en él un descanso, un no-esperar, un arriesgar, un querer. Sin embargo, sé que su obstinación por dominar algo que no sea su nombre lo llevará a ir a fondo, ir hasta el final, e insensiblemente engañará hasta sentir que podrá obtener el dolor ajeno como trofeo a su dolor.
Sé que nunca nos entenderemos. Pues yo pienso que el dolor debe hacernos compañeros para "hacer juntos las trincheras del mañana" -ya que afuera hay tanta mishiadura-. Sin embargo, para él mi dolor nos hace diferentes, pues él aún cree que por mi dolor él calmará la herida que sangra a ríos en su cama, y que mi dolor será el sentido para que ya no haya más dolor propio, y por todo eso yo soy un desafío, por no decir enemigo, un objetivo a obtener.
No obstante, a esta altura del saber (Sé fue pronunciado como más de 5 veces), llegué a las palabras de Bernadez: sepultar. Sepultar no implica enterrar lo vivo, sino matar lo que se pudre en las calles y dejarlo bajo tierra para siempre.
Luego: aguardar las lluvias del fin del verano, aguardar que la Providencia actúe sobre la tierra y los dolores muertos, para que de una vez por todas los pliegues y el dolor y la herida y la tragedia ya no sean tales, sino los grandes árboles de una casa, las simétricas formas de un conjunto de flores, y todas esas cosas lindas y buenas que serán el símbolo del fin de una historia mínima.
La historia de un amor que no pudo ser pero que estuvo signada por el dolor y el engaño, así como también con la esperanza de un final feliz (un árbol, tal vez).
viernes, 16 de diciembre de 2016
Hacerse
Hacerse a los ponchazos. Pero no por eso perder las ganas de querer, de abrazar, de cuidar.
Comprender que unos no confiarán en vos, que te mirarán con desprecio, que te dirán algo y será otra cosa.
Hacerse duro, hacerse fuerte, hacerse valiente, re-hacerse, pero sin perder la fuerza del amor, la fuerza de las promesas, la fuerza de querer cambiar las realidades.
Perder el miedo, perderse en un proyecto, perderse en la obra, pero sin olvidar que afuera está el sentido, la magia, la causa de tanto esfuerzo tanto dolor tanto juego incierto.
Hacerse adulto, sin dejar de llorar, sin dejar de sentir, sin dejar de esperar lo mejor, sin dejar de creer en el país, sin dejar de creer.
lunes, 28 de noviembre de 2016
El fin
¿Quién ha pensado el mundo luego del fin de los planisferios artesanales?
La totalidades han sido dejadas a los mapas de afuera.
Cartógrafos olvidados, y más los trazadores
de humanidades, de preguntas abarcadoras
¿Quiénes somos, por qué estamos, qué diferencia ésta tarde de aquellas del Hemisferio Norte?
Acabada la pregunta, sólo nos quedan los restos de la búsqueda,
una brújula, una bandera en la costa, un contemplar el mar vacío.
¿Quién ha pensado todas las cosas y las ha llorado luego del naufragio de las palabras?
Todas las cosas ya no son suficientes con reflejarlas,
duplicar no implica re-crear,
la imagen es transitoria, motiva pero no transforma.
Ahora tanto calor, uno tiene miedo, se escucha una radio que se apaga,
uno espera,
claro, la espera,
la clave,
y la esperanza.
lunes, 21 de noviembre de 2016
Agua
Te entiendo, amigo, te entiendo. Uno busca y rebusca entre la parva de libros de la biblioteca y no está. La letra está muerta, pero no así quien excava hasta encontrar el agua. Y vos quisieras que todo el altillo del tercer piso -donde se hallan las reliquias de Durero, el Quijote, la germanofilia, y cómics debajo de la pornografía post dictadura- se inunde de esos torrentes de agua encontrada por los excavadores. ¿Y si se mojan los libros? ¡Qué importa!, si la causa fue buena y el agua es dulce y logra ahogar años de espera y soledad, años de destierro y desesperanza, años de tire y afloje. Que todo se moje y alcance a los viejos excavadores, porque ellos volverán a las bibliografías perdidas, a encontrar lo que era suyo y se había separado en el desierto.
Amigo, te entiendo, los excavadores aún están ahí, vivos, aguantando con la pala.¿Y qué esperan? Vaya uno a saber qué, si el mate de la tarde, si una torta frita con azúcar, si un abrazo, si un ejemplo de riesgo, si las señales de la Enciclopedia. Uno quisiera que el juego fuera entre los que esperan revivir la letra, y la letra revivida, y luego el agua llenando toda tu librería hasta nadar, y más que nadar, hasta ahogarse en la letra escurrida y potente que hace nueva toda corriente, todo pensamiento, toda lectura por la tarde.
Por todo esto, te entiendo, amigo.
Amigo, te entiendo, los excavadores aún están ahí, vivos, aguantando con la pala.¿Y qué esperan? Vaya uno a saber qué, si el mate de la tarde, si una torta frita con azúcar, si un abrazo, si un ejemplo de riesgo, si las señales de la Enciclopedia. Uno quisiera que el juego fuera entre los que esperan revivir la letra, y la letra revivida, y luego el agua llenando toda tu librería hasta nadar, y más que nadar, hasta ahogarse en la letra escurrida y potente que hace nueva toda corriente, todo pensamiento, toda lectura por la tarde.
Por todo esto, te entiendo, amigo.
miércoles, 12 de octubre de 2016
Argentina
La Argentina va perdiendo
Su industria
Su fútbol
Su carne
Su trigo
Sus pastos
Sus bosques
Sus orillas
Sus piedras
Sus políticos
Sus soñadores-hacedores
Sus talentos
Va quedando
Lo que no puede irse
Lo que no puede arrancarse
Lo que no puede desterrarse
Las palabras
La Crítica acerrima
El decir, y el fluir de los dichos
La frustración en la lengua
Creo que es un indicio de época
Tal vez sea el inicio de la Verdad
De la clave, de lo decisivo.
Tal vez ahora veremos que es la Argentinidad.
Su industria
Su fútbol
Su carne
Su trigo
Sus pastos
Sus bosques
Sus orillas
Sus piedras
Sus políticos
Sus soñadores-hacedores
Sus talentos
Va quedando
Lo que no puede irse
Lo que no puede arrancarse
Lo que no puede desterrarse
Las palabras
La Crítica acerrima
El decir, y el fluir de los dichos
La frustración en la lengua
Creo que es un indicio de época
Tal vez sea el inicio de la Verdad
De la clave, de lo decisivo.
Tal vez ahora veremos que es la Argentinidad.
lunes, 26 de septiembre de 2016
La segunda vez
Fui pensado como Rey
fui concebido con nombres
y raíces de Mesopotamia
sometieron pensamientos
para allanar el camino.
Me prometieron la algarabía
los juego solo en la esquina
solamente la esquina
y ahora está por llover
yo estoy lejos de la bocacalle.
Me tuvieron retenido
entre las promesas y el ideal
me creí que pasadas las fechas
la fiesta seguiría en el cuarto
nada nada
De segundas veces
está hecha la decepción
de segundas veces
está el volver a empezar
lunes, 1 de agosto de 2016
La primera vez
A una edad donde observar no es oficio gratuito sino retornos de tiempos invertidos en mirar.
El desinterés licuado en las obras que crecen sin voluntad de abstracciones, sino plenas de V(v)erdad:
la grieta en la pared y el color y la forma que asoman
la lluvia rescatando lo que podría haberse extinguido en un balcón
un arriesgar tiempo para charlar y abrazarse al final, por última vez
el ruido de las piedras amontonadas regalando música a orillas del Pacífico
la joven noche proyectando cuadros sobre el muro de todos los días
(tabula rasa, todo por hacerse en las tardes)
Esas cosas que obran sobre los alrededores de una edad que se llena de teneres deberes haberes,
ya no podremos volver a vernos por primera vez, porque si hay primeras hubo una anterior donde
planeamos, calculamos, prefiguramos, conjuramos, lanzamos la Hipótesis al camino.
Quisiera volver a las primeras veces, a que una vez sea siempre,
espero ese abril sobre la ventana, un otoño que devuelva ese modo de escribir inolvidablemente.
Que nadie me quite esa espera al menos
todos queremos retornar a las simples cosas
y aguardaremos aunque sea sin contarlo
que nos lleguen los rescates.
viernes, 15 de julio de 2016
A las calles
Ante el terror de saber que nada existe
fuera de la promesa y del vidrio lustrado
tuve la visión del alejado, del derrotado
en la palestra llamada discurso único,
el poder de los que buscan sin nombrarme
No me escondí, salí a las calles
me encontré con otros derrotados
con otros miedos diluidos en charcos
la falsía, la humillación, el no poder más
golpes secos, dudas de inmensidades
Nadie me vino a buscar, salvo
el temblor, la fecha, la circunstancia
una planta allí, un grito a lo lejos
logré atinar el juego indefenso
de las sorpresas de Dios, de los abismos.
Nada puedo yo ahora, no tengo los dados
no quiero jugar, no quiero quebrar voluntades
quiero, tal vez, aceptar, admitir, contemplar
cómo le duele al sol salir
cómo le cuesta a la flora abrirse
cómo se retuerce el gato en la esquina
cómo muere el poeta al arriesgar la palabra
cómo movimiento y quietud son física y realidad
Quisiera no poder, pero escribo porque puedo
ya tendré tiempo de volver a salir a las calles
y reecontrarme con los derrotados.
fuera de la promesa y del vidrio lustrado
tuve la visión del alejado, del derrotado
en la palestra llamada discurso único,
el poder de los que buscan sin nombrarme
No me escondí, salí a las calles
me encontré con otros derrotados
con otros miedos diluidos en charcos
la falsía, la humillación, el no poder más
golpes secos, dudas de inmensidades
Nadie me vino a buscar, salvo
el temblor, la fecha, la circunstancia
una planta allí, un grito a lo lejos
logré atinar el juego indefenso
de las sorpresas de Dios, de los abismos.
Nada puedo yo ahora, no tengo los dados
no quiero jugar, no quiero quebrar voluntades
quiero, tal vez, aceptar, admitir, contemplar
cómo le duele al sol salir
cómo le cuesta a la flora abrirse
cómo se retuerce el gato en la esquina
cómo muere el poeta al arriesgar la palabra
cómo movimiento y quietud son física y realidad
Quisiera no poder, pero escribo porque puedo
ya tendré tiempo de volver a salir a las calles
y reecontrarme con los derrotados.
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