jueves, 23 de enero de 2020

Hay Sol

Hay sol
Y todos sacan
La alfombra de los balcones
Hay sol
Y no hay memoria
Del invierno que pasó
Hay sol
Y todos creen
Que esta mañana no pasa
Hay sol
Y no hay porqué
Prender el televisor.
No te quiero
Para compartir
Mi peor deseo.
No me quieras
Para compartir
Tu peor deseo.
Salgamos junto del amor
Que igual nos vamos a querer
Querámonos juntos,
Querámonos
Sin ese amor
Que duele al final del amor.
Querámonos juntos,
Querámonos
Quedémonos al sol, al sol...
Al sol, al sol
Que nos abriga
Antes de que duela el amor

viernes, 10 de enero de 2020

Siempre habrá


Hubo un tiempo de vino caliente, de caminatas cerca de Marienplatz, un tiempo de espera y ansiedad
Nunca la quietud engañó a la desesperación, ni las vanguardias fueron el ciclo que concluye con la expresión. Nada de lo que pueda decir me remite a un estilo o rastro, o no pretendo escuelas ni reconocimiento.
La esperanza o la incertidumbre pasaron siempre por tierras ajenas, por estar a destiempo, e irse justo cuando llegaban las mareas verdes, las muchedumbres cantando, los posibles amor. Ya no estaba.
Me arrojaron a los lugares recónditos, aquello que se olvida o no se aborda con la teoría o la prensa.
Arrojado, y cuando los ecos se apagan, le toca a uno llorar, o desesperarse por el sentimiento de inexistencia deshumanizante que se adueña de las agendas y las perspectivas.
Cuando uno cree que el tiempo de un ciclo se decreta cerrado, cuando ya nada importa, retornan rostros, voces siempre presentes aunque ofuscadas por tanta desesperación o tanto deseo infundado.
Llega a un lugar, una fecha, a una hora, a una combinación precisa y única que hace
-Que las flores siempre sean distintas
-Que los abrazos siempre son los primeros
-Que uno será siempre y no será el ser
-Que mañana las posibilidades será nuevas

Y el aroma nostálgico del Glühwein en Marienplatz vuelve con el aroma de las calles vacías en invierno. Y una Biblioteca a la que iba siempre vuelve a mi memoria, y recuerda que yo leía otras cosas que ahora son la sombra de mis intereses. Nada de lo que deseaba era la clave de lo que hoy me esperanza y me desespera.
Hay mucho más en este lugar a donde me han arrojado. Hay mucho más.

domingo, 3 de noviembre de 2019

A ella

Quizá un poco torpe e imitado
hablo de ella porque siento 
que compartimos universalmente
esta palabra, este estar

Repito lo que habrán dicho
poetas, filósofos, el mirar
de quien mira hacia la calle
Lo repito y le agrego
circunstancias e historia
que comprueban 
toda descripción precisa

Entre nosotros y los centímetros
silenciosos, imposibles
la pregunta vaga ajena
al después, al mañana
Aguarda una lluvia 
un retorno al charco y al reflejo

Decirle a ella que haga de mensajera
hacerla que lleve y traiga noticias
pero no manos
no abrazos
no un diálogo.
Que traiga algo lindo al menos

Será como dirán 
que hubo un tiempo exaltado
de luces y bailes en un patio
en Almagro, en Abasto.
Nos reíamos de cosas que parecían
eternas, grabadas en el mármol.

Por eso pudimos dejarnos engañar
pudimos abandonar la fiesta
y sonreir en la boca del subte.
Aguardábamos todo
Pero no aguardábamos a ella.

Sin embargo, ella se metió en la noche,
en sábanas nuestras,
comió y bebió de lo nuestro
besó a nuestros amores
se coló las peñas
cortó las calles que transitamos
Habló por nosotros.

Vino para no irse.
O siempre estuvo.
Salvo que la evitábamos 
y medíamos los centímetros 
de nuestro cuerpo.
No la medíamos a ella.
Ahora que sabemos cuánto medimos
nos toca medir el silencio

Y se abre el espacio infinito de muchedumbres
ardientes y gritonas en sus solas historias
con regla, esperanza y varios poemas
me atrevo de abordarla

A ella, que tan orgullosa
se sale de las palabras
para hacerse hecho, para hacerme.
A ella que se repite y a la vez
se deja describir nuevamente.

Como en estas palabras
que intentan torpemente
que lo imposible
retorne de donde vino.

viernes, 1 de noviembre de 2019

(En)conocer

Mi Jefa me dijo: El Conocimiento es como la Leche, que se puede derramar y que se fluye como líquido. Estábamos hablando cómo la nanotecnología concebida en ciertos laboratorios era "robada" porque otras instituciones con capacidad para -metáfora mía- "tener tambos y la fábrica de empaquetado de la leche", pueden llevársela y hacer de ellas riqueza.

Automáticamente pensé en esas cañerías o tubos que se le insertan a las vacas para ir canalizando la leche hacia esos contenedores esterilizados -cosas que he visto al pasar en documentales.

La idea de cosas que se dispersan consisten en tener los instrumentos, los conocimientos para "redireccionar" el caudal hacia lugares que generarán beneficios sociales, económicos y culturales visibles.
Tengo una certeza basada en la intuición que todos lo que se genera en conocimiento se "dirige" a algún lugar: salvo que hay lugares donde ese conocimiento se estanca, se duerme y quizá se torna un saber un poco difuso y menos explícito que en un principio.
A veces la redirección del conocimiento se hace en prejuicio del otro: bien planteaba David Teece la diferencia entre innovadores y seguidores/imitadores que lograban hacerse de la innovación para luego sacar provecho de la misma.

En esa marea de conclusiones creo que el desafío está en "ENCONOCER" y no "DESCONOCER" lo que se genera en intangibles.
ENCONOCER sería "volver a conocer/encontrarse con ese conocimiento, ese intangible", pero con el objetivo de direccionarlo hacia cosas estratégicas, visibles y positivas para la sociedad toda.
DESCONOCER sería "olvidar lo ya conocido" y dejarlo morir en espacios donde se ancla, y dispersa entre otros conocimientos basados en el "sentido común" o mejor dicho en los usos, costumbres, rutinas del una sociedad.

Cosas que se me ocurren cuando Jefa habla de "conocimiento como leche"

viernes, 18 de octubre de 2019

Noticias de los últimos años

Mi primera ciudad europea fue Múnich.
Recuerdo que en mi primer paseo por el Mercado de Navidad de Marienplatz, con Pabli, tomamos un Glühwein (vino caliente) y la vendedora me dijo: Schmeckt es dir ? (¿te gusta el vino caliente?)
Sonreí nerviosamente ante el no saber qué me decía. Mi primo soltaba risas exageradas "¡No entendiste nada!"

Con el tiempo y los años de esfuerzos he logrado hacer del alemán mi mayor pilar y curiosidad.
Al tiempo que logré hacerme de intereses propios robados al mudo Sábato (política tecnológica, política industrial, gestión de la tecnología, etc.), saqué de esta nada misma mi interés por el alemán.

De Múnich pasé a la calle Perú en plena Buenos Aires, y pararme frente al edificio de vidrios de la entonces Comisión Nacional de Comunicaciones (CNC), y medio meditativo decirme: ¿y si hacemos una tesis de satélites?

Los derroteros me han llevado por edificios, personas, lecturas, charlas, desafíos, entrevistas, firmas de convenios, viajes a Köln, tantas cosas.

Hoy nadie levanta el teléfono hoy para construir las trincheras que yo pensaba que construiríamos juntos.

En un esfuerzo naif, y tal vez descuidado, pensaba que el poder solamente eran ideas que debían encontrar nobles socios.

El poder es que confíen en vos instituciones, historia, personas, estructuras.

No sé si todo esto ha sido en vano, me divertí mucho, me ha dado mucha adrenalina.

Pero no me dió luces de neón, ni un sitio en una charla TEDX, no me dió entrevistas masivas, ni solicitudes para armar decálogo de la industria espacial del mañana.

A veces creo que me falta más esfuerzo, a veces creo que falta inflar el pecho y plantar posición, a veces confío mucho en que los otros me complementarán.

Yo creo demasiado en el mundo, aún cuando el mundo me ha pegado piñas y cagado las ilusiones.

Otras, especialmente cuando uno no lo espera, el mundo, la Providencia que no para de donar, otras veces, te da unos mimitos:
-Cuando el jefe abrió la puerta y dijo: "¿Querés hacer una Maestría?"
-Cuando alguien escribió: "¿Querés venir a Bariloche?"
-Cuando una mañana el aire de la mañana se levantó en una: "Postuláte".

Los signos están en los lugares menos considerados. Y a veces tanto deseo concentrado hacia cosas que pasan a veces no quitan la posibilidad de atender a estos ribetes impensables.

Yo me imaginaba en Alemania, en su industria espacial, hablando alemán, sin extrañar casa.

No me tocó eso a mí. Me han tocado otras cosas, cosas que venían dentro de esos deseos, medio de contrabando.

La clave está en mirar a los costados, estar atento a ese viento que pasa, a eso que se gesta sin que nadie aún desee y le ponga Nombre.

jueves, 10 de octubre de 2019

Poema a mis 31 años

De mis 31 me quedo
con las tantas montañas
que ví en tan poco tiempo
con las despedidas circulares
entre tres ciudades
con los breves encuentros
intensos como una década
Me quedo con la intensidad
con que se viven las crisis
ante la convicción
de un nuevo día que despunta
entre los cerros y entre edificios
un nuevo día, entre caras
conocidas, entre idiomas claros.
Un nuevo día, ein neuer Tag.



sábado, 27 de julio de 2019

A la distancia


Toma mi mano, sé que tal vez esté transpirada, o áspera con el barro de su historia.

Papá tenía la mano áspera también, yo creo que era de tanto trabajar.
Mamá tiene la mano curtida, suave, pero a la vez laboriosa y dadivosa.

Toma mi mano, es una mano cuidada por otras manos, quizá por eso un poco temerosa y poco dada a la caricia.

Por eso me salen las burlas, las ironías, los dobles sentidos, los chistes desubicados.
Porque mis manos no acostumbran a acariciar, se esfuerzan de vez en cuando por posarse en el pelaje de un perro.Pero cuando llega al punto de ese movimiento simétrico se alivia y retoma todas aquellas cosas que se han ido con los inviernos, con los países, con el alemán.

Toma mi mano, lo pido en prosas desconocidas y recónditas, porque sé que en las calles que compartiremos, en los refugios adonde nos iremos, seguro no te pediré esto ni en acto ni en impulsos de medianoche.

Lo pido acá, cobardemente, mientras aguardo que me cubran las agendas, las obligaciones, el hueco mismo de la indiferencia.

Toma mi mano, yo ahora quiero aprender a hacer puentes, no trincheras.
Porque aún en Guerras quisiera unirme a vos para que otros repitan:


Toma mi mano.

domingo, 30 de junio de 2019

Changes


Dar no puede ser un cálculo de retornos. Dar aparece como la economía de los largos plazos, donde los retornos tendrán algo de entropía, de sincronicidad no lineal, de Fe. Cuando tenemos la plenitud de estar juntos, de reirnos, de desconfiarnos pero estar cercanos, debemos festejar. Quizá el tiempo, los golpes, las idas, las despedidas y los retornos a viejas fotografías serán el modo de aprehender con simples resúmenes que siempre lo bueno queda, siempre lo escencial nos mantiene fuertes y expectantes.
Ellos han sido como una familia para mí. Me han dado lugar, tiempo, noches, risas, peleas. Los extraño a veces. Quisiera volver a verlos, volver a charlar con ellos, tomarme una cerveza con ellos, bailar con ellos.

Mariana y Panos y nuestro barrio Berlín-Wedding, espero volverlos a encontrar, con los cambios que ya tengo a cuestas, pero con todos los lindos recuerdos que los contiene a ellos.

viernes, 17 de mayo de 2019

No queda otra


Era preferible salirse del Conurbano, hacia el Sur, directo donde la voz no tiene el eco de cemento y revoques viejos. Era necesario que esto se escurra hasta darse cuenta que se perdió el abrigo preferido, y que nada más nos pertenece.
En el frío y una lluvia que no cesa ni en las noches, lejos de la experiencia y del golpe, uno se detiene, lee en el signo de las cosas el justo significado, el necesario y preciso sabor de lo que faltaba saber para aprovechar el perfume del pino mojado, el discurrir del agua hacia el lago.
Cosas que son necesarias frente a todo lo que mareaba, confundía, prometía. Ahora que nada promete, quedan estas cosas: aguantar, esperar, sonreír, apretarnos bien las manos.
Que todo abrazo sea cálido, que cada llamada sea una fiesta, que cada encuentro sea un amor real, que cada divergencia sea una decisión tomada.
No queda otra. Ya hemos pasado el tiempo de duda, nos queda la espera junta, clave, sana.

Sigue lloviendo, día entero, pero creo que allá  a lo lejos asoma la luna.

viernes, 10 de mayo de 2019

Soplo





Cuando en la tarde en el bosque se van proyectando los primeros colores del crepúsculo, uno piensa en las cosas que se van. Pero no a modo de final, sino como modo de encuentro con lo que llegará en el próximo día. Es un soplo que viene desde las montañas y llega al bosque trayendo el gusto de la madera, el ruido del arroyo, y todo lo que hemos transcurrido. Es un soplo de lo que fue pero que va hacia el final del camino, al otro extremo del bosque y retorna al sendero con las noticias de lo que vendrá, noticias a modo de signos.

Lo loco es que también tiene el gusto de la madera, el ruido del arroyo, porque esas cosas no pasan, son clave, son parte del soplo, y reconfortan, retornan con el crepúsculo, pero con el porvenir en sus manos.