martes, 9 de noviembre de 2010

Como queriendo darte
lo nunca dado por
estas manos que no dan
y por eso mismo la batalla
con las manos para tocar
lo que no podré tocar
porque éso sería darte
mi nombre y mi pensamiento
Entonces darlo sin
mi nombre sería imposible
y nada existiría, sólo
me confundirías
en las calles y en las caras
Y dar un cuerpo
sería no darte nada
de lo que pienso
cuando te escribo
con estas manos

martes, 19 de octubre de 2010

Edipo.

La mamita está llorando porque el niño le ha dicho NO al cordón umbilical. El barrilete ya no es ni feto ni pibe sobreprotegido, es errancia pura, a merced del clima o de la dirección de los colectivos. Son casi dos pesos para comprobar que puede alejarse lo màs físicamente posible del "m´ hijito","m´ cachitito", y cosas así de dulces y dominantes.
La comida està hecha a las ocho de la noche, y volverán así los contratos de la biología y la psicología madre-hijo. Y serán charlas que dirán que acá no ha pasado nada, ni te has ido, ni hubo barrilete escapado, ni m`hijito ni m`cachito. No, nada de eso. Acá no ha pasado nada, sòlo la comida y una manos que se tocan a la vez como queriendo tener sexo.

domingo, 10 de octubre de 2010

Re-comenzar

Se lavantaría en el hotel, y no reconocería el quién y el porqué de la ropa colgándose justamente del otro lado de la ventana del cuarto por una señora aún sin describir. Haría lo que hace todo ser coherente: vistazo alrededor, reconstrucción de los últimos acontecimientos del día anterior, causas y efectos del estado actual y finalmente, reconocimiento del sueño y su correspondencia con éste olor a usados transitorios, con ese olor ajeno pero a la vez reconocido por todos, con el armario y la tele vieja de nadie y por eso sin la posesión sufieciente para convencerse de estar seguro y a salvo.
LLevaría el extremo de su desconocimiento de las cosas, al punto de olvidarse de un bolso y una ropa que conoce hace tantos meses y en tantas ocasiones como éstas. Pero ¿a quién no le gusta andar como ajeno de todo y separarse del repetido del buzo y el pantalón?
Se levantaría y echaría a andar por la ropa y la señora. Y diría cómo se ve tan necesario el rechazo de los lugares y los hombres y mujeres. Y saludarían las frutas, y las plantas que desaparcerían del catálogo. Y dudaría, así como enfatizaría con el verbo de la condición, y me pediría que la condición de las cosas no habría de ser la desdicha y una casa de siempre, una ropa siempre colgada por una siempre misma mujer, y sobre todo, que todo habría de ser puro dale que letra y letra y solo el que escribe nomás.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Volver

Quizá el mejor modo de transitar los ojos sea bordeando los modos y los clichès. Hacerse el desentendido, excusarse en las repeticiones, para no llegar a la singularidad de reconocimiento mutuo. Nadie está fuera de la captación de otros modos del cemento y del dolor, todos podràn llegar al pensamiento sobre el mar una madrugada de 19... Tendiendo las conexiones fundamentales, habrà formas inolvidables de agarrar el agua, formas incomparables de la suciedad en las paredes pùblicas.
Cuestiòn de transitar ojos que han visto pero que no tienen la palabra ni la retenciòn de lo visto. El problema es de detectives, estado de huellas y de falsificaciones, para de una vez por toda llega y llegar

martes, 2 de marzo de 2010

viernes, 12 de febrero de 2010

lunes, 1 de febrero de 2010

"Y se lo traga el tiempo, la gran inundación de la memoria"




"El espectro no es simplemente ese visible invisible que puedo ver, es alguien que me mira sin reciprocidad posible y que por lo tanto hace la ley allí donde yo estoy ciego, ciego por situación. El espectro dispone del derecho de mirada absoluta, es el mismo derecho de mirada"

(Rodolfo Walsh)


Fotografía de Joseph-Nicéphore Niépce

sábado, 30 de enero de 2010

De lo que se pudre sobre el agua




Con las fotos hacemos
desgastes del clima,
si fue el agua esa tarde
no es el agua de esta canilla
que veo como si muriera
en mareas de papel revelado

"Es como" dicen los metaforistas,
es como si se tragara todo en
el caos de cosas fijas
catalogadas en nuestra cara
armadas y mapeadas según
la plata para el revelado

Y si de magia por veinte pesos
hablamos, de la cascada de egos
que rondan por ahí, apropiándose
de las cosas fijas como un poder
que somete a las flores y las piedras

A veces no quiero pensar
en el desorden de los espacios
porque si yo saco fotos para ordenar
no estoy afuera del dédalo que implica
que me saquen una foto, porque
me han visto en el mismo caos
de fotogramas y egocentrismos de exposición.

(El terror de los cazadores cazados)



Fotografía: Ibicuy, Entre Ríos.

jueves, 21 de enero de 2010

Armas y naturaleza



Los bichitos arman el imperio en una centésima parte de nuestra casa.
El cielo impera al cien por ciento parte de nuestra bendita tierra (tierra y cielo no deben separarse, sino confundiríamos los abajos con los arribas, la cabeza hacia el cielo, los pies hacia la tierra, etc)

Pero los bichos arman sus ciudades organizadas en una parte ínfima de nuestra casa. Algunos pensarán “no es indispensable una organización “bichuna” dentro de una organización más instituida como es una casa de hombres y mujeres organizados, siendo ora familia, ora comunidad de hippies coloridos. Bastante nos tenemos a nosotros organizados”

Por esa opinión propondría destruir organizaciones infiltradas dentro de organizaciones más importantes y grandotas.

Y desorganizar las comunidades de bichos que andan caminando en conjuntos buscando la comida y el paseo. Desorganizaría eso que no se nota y confundirlo con lo máximo, hacerlo tan grande como una guerra. Eso sí que es organizar para destruir. Todo confundido.

martes, 19 de enero de 2010

Se prohibió caminar (La Resistencia)





Lo chicos han arrojado pasto al patio de atrás, jugando a la plaza de la cuadra de enfrente: a falta de permiso para cruzar la calle y disfrutar del tobogán, del pájaro habitué, de la fuente seca que intenta ser una persona quieta. Es tiempo del simulacro necesario para no olvidarse de lo que está afuera de las casas donde yacían las cunas donde nacimos. Pasto de los canteros de mamá cubriendo las baldosas, maderas de la improvisada carpintería de papá para la tabla del sube y baja, papel glasé hecho nidos de pájaros –que, según los chicos, bien podrían cruzar la calle y disfrutar de la “otra plaza”, casi un duplicado-. Salvo la falta de fuente seca y sucia; aquí los muchachitos hallan un problema ¿Cómo hacer una como ella en esta nueva plaza? No hay figuras de mármol en la casa, y los niños no quieren ser las mismas, porque no podrían posteriormente disfrutar del espacio reconstruido ¿Qué hacer? Alguien piensa ingeniosamente pero se ríe, como si la ridiculez de lo pensado lo ahogara en el una risa solitaria. Se aleja del grupo de muchachos pensativos, hacia la cocina donde sus padres estaban tomando un café, en un silencio respetuoso. El niño miró fijo hacia la escena de mesa pocillo personas, “que parecían quietas”, le pareció.