lunes, 16 de noviembre de 2020

Hace tres años (Ulm)


¿Quién hubiera sostenido en el Danubio entre las dos Ulm que hoy tendría sobre mí este recuerdo de perspectivas y de amores que no fueron?

A tres años de este amor no correspondido, de estos desencuentros que hicieron de la trama una red para las figuras retóricas más vanas.

Y ese llorar por no poder plasmar en la obra el gris del fracaso a medio consumar.

Ulm y sus calles llenas de puntos de encuentros y esas citas que no se concretaron.

Ulm y una explicación de lo que podría haber sido.

Ulm y un porvenir entre pasillos de hotel, y la expulsión necesaria

Ulm y un Bariloche que aguardaba sin nada más que un dos ambientes y el arroz blanco.

Ulm, ¡quién hubiera pensado que hoy sería el elemento de un campo semántico que no se cierra!

miércoles, 28 de octubre de 2020

El año del hoy


Te aguardaba Europa, un encuentro

una distracción, absurda y clave

y la tiranía de la repetición

circular y sin año

sin vencimiento

 un objetivo:

olvidar


lo que no sos, lo que no hacés, lo que no podés

irte de la memoria de tu barrio

a la esperanza de una nueva patria

(así, sin escalas)


Hasta que llegó sin avisar:

el año del hoy

Las calles se vaciaron

vos te vaciaste

todos se vaciaron

sin planes, sin esperar, y con miedo

y sin rostros 


Llegó el año del hoy:

el año del cada día

del esperar en silencio

del apreciar el trayecto de la sombra

el año que se nombra cada día

el año de la frustración mundial


Te toca ahora

nombrar esto que te duele

que puja en cada mañana

algo que no es ni ayer ni mañana

es hoy.






lunes, 12 de octubre de 2020

Carlo







Carlo Acutis nació y se bautizó en el barrio de Chelsea, en el corazón de Londres. Sus padres no eran católicos practicantes, ¿de dónde le vino entonces una fe tan profunda y una unión con Dios tales que le llevaron a expresar ideas tan profundas como: “Si Dios posee nuestro corazón, poseeremos el infinito” o “Sin Él, no puedo hacer nada”.


Su niñera polaca, gran devota de Juan Pablo II, fue quien transmitió al pequeño Carlo un interés por la fe. A partir de ahí creció sin parar, llevando a su madre a apuntarse a unas clases de teología para responder a las muchas preguntas que hacía, y es que, como él decía: “Encuentra a Dios y encontrarás el sentido de tu vida”.


El niño Carlo “tiraba” de su madre para entrar en las Iglesias y “mandarle besos a Jesús”. Se enamoró del Señor: “Estar siempre unidos a Jesús, este es mi proyecto de vida”, proyecto que se fue forjando a través de los sacramentos. Pidió hacer la primera comunión a los siete años: “La Eucaristía es mi autopista para el cielo”. A partir de ahí no dejó la Misa diaria, ni de hacer un rato de adoración delante del Santísimo, ni de rezar el rosario: “Después de la Eucaristía, el Santo Rosario es el arma más potente para combatir el demonio” y también le gustaba decir que:  "El Rosario es la escalera más corta para subir al Cielo".



“La tristeza es dirigir la mirada hacia uno mismo, la felicidad es dirigir la mirada hacia Dios. La conversión no es otra cosa que desviar la mirada desde abajo hacia lo alto”. Carlo evangelizó a su familia y lo sigue haciendo desde el cielo. Antonia Salzano, madre de Carlo, comentó en una entrevista que los hermanos pequeños de Carlo, quienes nacieron cuatro años después de de la muerte de éste, están “acostumbrados a tener un hermano Santo”.

Carlo tuvo que luchar muchísimo por vencerse en las cosas pequeñas. No comer tanta Nutella por ejemplo. Su conclusión era la siguiente: “¿De qué le sirve al hombre ganar una batalla, si no es capaz de vencer sus pasiones?”. Era popular entre sus compañeros, y les hacía reír en clase, pero se dio cuenta de que podía molestar. Así que ahí también se controlaba: Según él, “la santificación no es un proceso de suma, sino de resta. Menos yo para dejar espacio a Dios”. 

“La vida es un regalo porque mientras estemos en este planeta, podemos incrementar nuestro nivel de caridad. Cuanto más alto sea, más disfrutaremos de la Eterna Bienaventuranza de Dios”. Carlo hacía el esfuerzo de amar a todos los que estaban a su alrededor. Sus primeros ahorros fueron para una persona sin techo a quien veía de camino a la Iglesia. Le compro un saco de dormir. Ayudó a muchas personas sin hogar, de tal modo que el día de su funeral, la Iglesia se llenó de pobres. Se hace realidad su frase de: "Lo que verdaderamente nos hará hermosos a los ojos de Dios será sólo la forma en que lo hemos amado y cómo hemos amado a nuestros hermanos".

"Sólo los que hagan la voluntad de Dios serán verdaderamente libres". Carlo aceptó su corta enfermedad como voluntad de Dios. Fue internado en el hospital y le diagnosticaron la peor leucemia. Murió ofreciendo sus sufrimientos por el Papa y la Iglesia, según él, "¡Criticar a la Iglesia significa criticarnos a nosotros mismos! La Iglesia es dispensadora de tesoros para nuestra salvación". 

Y la frase más conocida de Carlo: “Todos nacen como originales, pero muchos mueren como fotocopias”. Con ella hacía alusión al deber que tenemos todos de hacer fructificar los talentos que Dios ha puesto en cada uno. Se daba cuenta que muchas personas no son ellas mismas, intentado ser como los demás. 

"Nuestro Objetivo debe ser el Infinito, no el finito". Desde el infinito Carlo sigue ayudando a muchos jóvenes a encontrarse con Dios. La página web http://www.miracolieucaristici.org que comenzó cuando tan solo tenía 11 años, tiene 160 paneles con los principales milagros eucarísticos que han recorrido más de 10.000 parroquias en todo el mundo. Él quería que todos comprendieran que “La Eucaristía es lo más increíble que hay en el mundo”.

Angela Mengis Palleck

 




 

martes, 29 de septiembre de 2020

Sobre "Los Justos" de Borges

 


Si tuviera que elegir entre la paciencia de la noche que se acerca, aguardar tiempos mejores, las cosas gratuitas en los días en que todo lastima en el aire, salvo la cálida melodía que sale de no sé donde;

Y este modo de escribir una queja de manera estilizada, con insultos al tiempo, y con la incomodidad de esos que quieren salirse del cuerpo para ir a no se sabe dónde.

Si tuviera que elegir:

No tiraría la moneda del día, porque es una

con dos dimensiones.

Me quedaría acariciando

al gato que pasa por ahí

Miraría a quien no me mira

saludando sin esperar nada

Dejaría que el tiempo se quede

con lo mejor de mí

sin sacarme lo que puedo dar.


Y es ahí, es ahí, 

donde tal vez entienda

lo que significa

Salvar al mundo

hasta que la Rosa nazca

y sea todo lo maravilloso

que pueda tener el Mundo.

martes, 8 de septiembre de 2020

Berlin


 Hubo madrugadas de soledad. Divertidas a la vez, y entretenidas, porque alguien guiaba mis trabajos.

Las tareas las hacía mientras seguía practicando alemán.

Y me reía solo, cantaba, y hasta bailaba.

Dios estaba en mí, me acompañaba

O Angelitos.

O era algo dentro de mí, como espiritual, que me decía.

"No estás solo, yo estoy con vos".

Me lo decía mientras la acción transcurría, mientra ese sentimiento era Verdad.

No era solamente una Promesa, era una Realidad, porque la Paz todo lo inundaba.

Era eso Esperanza?? Era Anhelo? Era Fe??

Recuerdo ver a mis colegas llegar bien temprano, yo los recibía con una sonrisa. 

Gracias a todo ese acompañamiento de madrugadas enteras, es que me sentía reconfortado.

Y podía decir "Guten Morgen" con una sonrisa, con un no sé qué de alegría.



Es un hermoso recuerdo que tengo de Berlín. 

domingo, 23 de agosto de 2020

Perspectivas

 

No hubo tiempo de un último del ruido del metal. Se diluyó en la marea de siestas, fiestas, encuentros, conversaciones. El tiempo de cosecha se dejó de calcular. Algo del Futuro fue relato, mentira incredulidad.

Los meses y el año se tornaron en un párrafo, en una charla plagada de digresiones. Nadie sabe realmente qué es lo que pasó.

Simplemente quedó la lengua alemana como el signo del naufragio. La lengua alemana en la boca y en el pecho, dejándose perfeccionar por el dolor y un nuevo proyecto que no llega.

Que no llega. 

No se si está aquí y no me pertenece.

No sé si ya es el Futuro y depende de mi nombrar las cosas.

Extraño el ruido del metal hacia la Potsdamer Platz



jueves, 16 de julio de 2020

El Espejo de Agua



En un principio tuvo miedo de nadar, de sumergirse, de saltar, de tocar una orilla. No era tiempo para tanta incertidumbre. La gota solo venía a uno cuando se insinuaba la lluvia de verano.

Esto era diferente.

Acercarse al espejo de agua, contemplarse y luego deshacerse en el extraño ritual de volar en un aire de líquido. Miedo, miedo, terror. ¿Qué es el Agua?

Conoció y quiso a varios que amaron el Mar. Lo ayudaron a acercarse a ese límite entre cuerpos sólidos y texturas que se deshacían con sólo rozarlas. La madre decía que ante el Agua debía decir: Yo puedo.

Y llegaban aquellas fotos de charcos en Cartier Bresson a sus ojos. Y su imitación luego de cada lluvia: fotos del espejo de agua en cada calle, arrabal y baldío.

La obsesión se tornada un poco trillada: Alfonsina Storni, Mar del Plata, es mar es el infinito. Cosas que uno repite.

Mejor hablar de trenes, hablar de lo que se fuga pero no se deshace. Eso era mejor.

Tardó en pensar, en entender: tuvo que llegar a Tegeler See. en Berlín, a puras lágrimas, pararse cerca del gran charco de agua para preguntar: ¿Qué debo hacer? ¿A dónde ir?

Nada salió a la superficie. Nada.

Hoy el agua retorna como queriendo decir algo. Ahora tiene un nombre, tiene un futuro:

Hidrógeno

H2



lunes, 13 de julio de 2020

Confiar


Muchas veces ando mendigando un poquito de los demás. Nos cuesta muchas veces ser dadivosos y entregar más de lo conveniente. Y aún cuando mendigue un poco de confianza, yo también entrego poco de mi confianza.

Andamos en ese juego de quién da menos y obtiene más. Andamos en eso de estar a cuestas por la traición y las imposibilidades ajenas.

Y en ese andar y mendigar nos olvidamos de aquellas cosas que están "dadas" y que siguen tan gratuitas sobrepasan todo cálculo:

Una reunión de domingo
La luz a través de las cortinas
El movimiento del viento
El silencio después de las lluvias
Tantas cosas.

En este ejercicio de mendigar, jamás ponemos en juego estas cosas.
Son las bases, son la clave.

martes, 30 de junio de 2020

Un país


Los mejores abrazos se encuentran en Argentina. Los caos de conversaciones también.
A los frustrados más queribles también se ve en este país austral.

Todos alguna vez hemos renegado de un pedazo de Patria. Y miramos al norte como quien mira al cielo despejado.

Nos detestamos entre nosotros. Nos decimos pertenecer a algo, nos decimos ser de un partido político, una ideología, una religión, un cuadro de fútbol. Y no tenemos nada

Nuestras manos y nuestro territorio está vacío.

A veces me olvido de agradecer las cosas sinceras que me he encontrado en este territorio lastimado. En la selva de la mezquindad tuve momentos de embriagarme en un oasis de generosidad.

Guille es uno de esos que me demostró que entre el fracaso y la torpeza, entre lo incorrecto y lo indeseable, se esconde la generosidad del que está solo y espera.

Espera tal vez un país que se desarrolle a base de su generosidad. Que esa sea su bandera.

El azul, el blanco y el sol crean la generosidad de darnos un día gratuito y sin ambagues.

Que eso se el reflejo de una Patria que tiene de bandera el cielo en su esplendor.

Mi querida y tan vapuleada Argentina.

Buenos Aires, 30 de junio de 2020

viernes, 29 de mayo de 2020

Esperar lo mejor



De vez en cuando hilos de palabras dejan de lado la metáfora y la metonimia para hacer del dolor algo crucial. La pena aparece como aquello repetido pero a la vez en coherencia por los tiempos que nos tocan.
Bien ahí, donde se cruzan los abandonos, con las pérdidas y los deseos frustrados.
Ahí donde un país se abre a su historia falseada y a la vez incompleta en los rostros
Ahí, ese dolor que no cesa y que uno tiene que aguantar, porque en la esquina esperan ciertas manos, y una sonrisa que de inocente te hace llorar.

Te pregunta si querés un té, si querés hablar de filosofía como solías hacer.
Te cuenta que ayer la vida se renovó, que hubo algo que tornó las cosas en otra dirección.
Te vuelve a ofrecer un té, te habla de un modo tan cálido, tan sincero. No quiere lastimarte.

Hacer cosas buenas, creer en ellas, cuidar de ellas.

Esperar lo mejor de todos y de todo.

Quisiera eso. 

Llegar a esa esquina.

Que quieran un té para mí.

Y que todo eso me motive a ser tan real, sincero y cálido como ese ser.

Entonces, cuando la metáfora y la metonimia se agotan en insistencias verbales, y cuando el dolor me hace llorar hasta desgarrarme.

Es ahí que deseo ser real. Es ahí que deseo llegar a esa esquina.
Es ahí que espero lo mejor.