domingo, 23 de septiembre de 2012

Signos

¿Qué podré darle al mundo sino signos y más signos?
La palabra es  mi carga exacta, la madera que levanto y que cuesta sostener.
Mis manos, estas manos aún no cansadas y sin embargo a veces libres de manotear al viento, de urgar en las oquedades.
Y sin embargo, hay una madera pesada que cargar y llevar hacia las inconmensurables habitaciones del tiempo futuro. Atrás hemos dejado abismos y cuartos teñidos tanto por la luz de la mañana como por las tinieblas de la noche. Atrás, digo, sólo hemos dejado lo que hoy solamente tenemos: signos y más signos del naufragio.

Lo único que quedan son estas manos y esta madera pesada que se ha de cargar hacia el porvenir, lo que aún no es signo.

Y yo me especializo en lanzar signos al aire, signos de lo perdido o de lo nunca conquistado, ¿es que mi pobreza de nunca haber abrazado al mundo sólo puede consolarse con nombrarlo, con designarlo con palabras?

¿Y quién ha conquistado al mundo, quién ha tomado al mundo y ha podido reducirlo a la palma de las manos?

A nosotros nos quedan estas cosas: nombrar, decir algo, lanzarlo al aire, como si el aire necesitara del aliento del verbo.
A mi me tocan esta madera de entregar signos que son la madera que llevan mis manos.

jueves, 6 de septiembre de 2012

¿Talleres, fábricas vs. Oficinas?

Enrique Martinez, ex presidente del Instituto Nacional de Tecnología Industria (INTI), recuerda que en 1994 recorrió las instalaciones del abandonado laboratorio de I+D  de YPF en Florencio Varela. Luego de describir ese panorama gris y casi posbélico del lugar -toma corrientes arranzados, suciedad, máquinas amortizadas por el olvido, robos de vidrios a cristalerías como si de la miseria y la tragedia se pudiese sustraer algo de vida, algo beneficioso-, Enrique relata que hace dos años"Enrique Eskenazi invitó a los presidentes del INTI y el INTA, dentro de una ronda de consultas para recuperar trabajo de investigación, que tuvo poca continuidad por parte de la empresa. De esas reuniones quedó claro que el personal aplicado al tema no superaba las 60 personas y casi todas ellas en oficinas, no en laboratorios o plantas pilotos."
Personas que deberían entregar sus manos, y sus conocimientos técnicos en la palestra de la creación científico-técnica están reducidos a la oficina, ese espacios que Kafka llamó "misteriosa y metafísica", a lugares caracterizados por la rutinización, el sellado, el café de por medio, y la charla de bueyes perdidos.
¿Hay una polaridad total entre el espacios de la oficina -pulcritud, traje, internet, charla, y opinología- y del laboratorio o taller -desorder necesario, ida y venida, ensayo error, concentración y relajación? Quizá oponerlas tan impunemente conllevará el odio de los administradores y las loas de los descamisados.
Sin embargo, la proliferación de la oficina en detrimentro del taller y del laboratorio es  simbólico en un país que ha visto decaer su industria nacional para recibir ansioso modelos innovativos e industriales importados. La instalación durante los año 90 de empresas transnacionales , no trajo sus instalaciones fábricas, de laboratorios de I+D, ni una política de empleo de personal científico y técnico nacional. No. Estas trajeron sueños de ascenso social, sueños de corbata y camisa, ilusiones de pulcritus y de café cerca de la City Porteña, o en Vicente López. Trajo, en fin, un modelo de trabajador de oficina, abstraído de toda idea de país y de producción, sin conocimiento de los orígenes de su empresa, sin conocer su casa matriz, solamente su logotipo e isotipos y todos aquellos signos que vienen con esa "identidad de marca".
Toda idea de producción fue reducida a papeles, y si era posible hablar de una I+D era sólo bajo la forma de Research and Development o bajo el famosos convenio de cooperación con una institución que yo no conozco, dirá un empleado de oficina de YPF.
¿Saben dónde fue a parar toda la I+D de YPF?  A la nada. Y si había algun temita técnico que resolver, existía el INTI, la CNEA o algún laboratorio tirado por ahí con el que se podía entablar una relación de mercado: "vos me resolvés este problema y yo te pago". "Listo, si somos del  mismo país eso a mí no me importa".
La oficina de YPF, la oficina de Aerolíneas, y las de otras tantas instituciones tienen esa carga simbólica, de ser espacios limpios, pero que no se sostenían por su propias fortalezas como empresa o institución, sino que debían vivir de lo que producían otros. El oficinista es producto de la producción principal, de la producción económica surgida en fábricas, laboratorios, etc. La oficina es una instancia "meta" de la producción, ser encarga de "ordenarla, de administrarla, de ejecutarla eficazmente". Si bien la oficina es una instancia fundamental de la economia -pues genera la macroestructura de toda actividad económica-, esta es una instancia que surge a partir de una instancia primera, pues en ella habla de la producción y vive porque vive la producción. En un país sin producción pero con una proliferación de oficinas surgidas al calor de la privatización, de la tercerización, de la extranjerización -donde toda producción es externa y extraña a nuestras manos nacionales- ¿qué puede ocurrir?
Pueden ocurrir cosas como las que describe Enrique: personal técnico calificado instalado en oficinas, sni poder explotar sus capacidades. Ellos deberían producir, pero ellos están en el espacio meta, el espacio que "habla de la producción" o marxistamente hablando, que "hablan de la realidad".
Nuestro país quiso ser reducido a un país de administradores, de hombres de saco y corbata que salen a la calle y ven cerrar una fábrica en Florencio Varela, pero que el nuevo auto que se compraron los ofusca.

Pero el sueño, como todo sueño, no vive del aire, sino de realidades.

lunes, 27 de agosto de 2012

Frìo,
Ocaso,
Cansancio,
Una sonrisa en mi cara,
¿A dònde me llevan mis pies?

¿Es necesario saberlo? No.
Spinoza es clave en la sabidurìa: la necesidad del mundo està acà, en este plano de la existencia. Toda imaginaciòn, toda duda o incertidumbre no te llevarà a las ideas claras y distintas, al entendimiento, a aprehender este mundo en su presente eterno.

Por eso toda duda sobre las posibilidades o las esperanzas, es innecesaria, es dolor, es ilusiòn, es una representaciòn vana.

Cada vez màs me convenzo de la necesidad de estar acà, a donde se paran mis pies, sobre èsta baldosa, sobre esta tierra del sur, tomando estas manos, mirando estas imàgenes.

Esto me declara un amante de la vida que me ha tocado.

Kafka

Me acuerdo de mis dìas en Praga. Dìas de silencio, de filosofìa al lado de la ventana, dìas de subir colinas, llegar a Castillos, comprender en dònde residìa la clave de la literatura de Franz Kafka. Laberintos en las calles, Medusas en las puertas, Iconoclastìa, Checho inentendible.
Fueron dìas de mucha caminata, de mucho miedo, pero ademàs de mucha adrenalina.

jueves, 2 de agosto de 2012

martes, 24 de julio de 2012

Hacia el Sur

Yo creo en el Destino. Creo en, como dice Borges en una de sus prosas, que el hombre es demasiado pequeño para comprender la máquina del Universo. Creo que hemos pasado siglos creyendo que manejar el cuchillo, la espada, la máquina, el álgebra y las palabras nos ha ilusionado en que éramos capaces de controlar nuestras fechas, nuestros caminos, nuestro Destino. Uno puede elegir la puerta que da hacia el Sur, pero a partir de ahí se sucederán rostros, llantos, risas, noches y días, años, cuerpos que se alejarán, lecturas olvidadas, encuentros casuales, dados lanzados al aires...y la innumerable sucesión de causas y efectos lo llevaràn a uno  o a los confines del Sur o a girar la brújula y aceptar su Norte. Sin embargo, el dolor de haber perdido una elecciòn, es la magia por no haberse nunca rendido, el haber creído en una convicciòn: voy hacia mi Sur. Y aunque el viento lo lleve a uno hacia el Norte, el Sur será una consigna, una palabra, un mundo, una causa.
El Destino es de Fierro, pero las palabras y los símbolos son la fe hecha de aire y agua.

jueves, 19 de julio de 2012

Callarse

Cuanto tiempo ha transcurrido, y cada vez me considero menos capaz de usar las palabras sin pericibir que las estoy traicionando.
El oficio del escritor es harto profanado siempre, y muchos de nosotros, sin ser los mejores artesanos de las palabras abusamos de su magia, de su marca, de su promesa.

Cada vez más me voy convenciendo del silencio, del dejar lo que genera ruido -ya las cuidades inventan todos los días el concepto de ruido, que sería un atrevimiento hacer apología a ello.

Por eso, en esta madrugada, asumo mi compromiso de callarme, sin borrar la sonrisa, ni los lazos tendido a traves de las palabras màs sinceras.

Y ahora, si el silencio tejerá nuevos vasos comunicantes, solo el viento lo dirà.


miércoles, 9 de noviembre de 2011

Cada vez que la arqueología anda en el oficio de mis ojos, encuentro en cada calle un sótano, un fundamento para la mezcla de las fechas, los accidentes del tiempo, las agregaciones humanas. Visito el fondo, de allí provengo, de allí se encuentra el amor, la derrota, la melancolía.
Sin embargo, preso yo de los presentes reactualizados eternamente, evoco mi otro oficio: tener un nombre, llevarlo como bandera, votar cada cuatro años, tocar otras manos, hablar sobre filosofía y ciencia, aguardar en la vida misma el significado mismo de la muerte.
Por eso, cada vez que la arqueología anda en el oficio de mis ojos la calle se me hace tan hermosa que a veces que las ciudades se inventaron en los cuentos que nos contaron cuando abriamos las primeras veces los ojos.

sábado, 1 de octubre de 2011




Nada. Yo soy lo transitorio, lo de mayoria en símbolos, lo de verbo sobre verbo, no esto que se pierde en las calles, llega a un bar y lo usa de guarida cuando todo se apaga y lo que cuenta es la artificialidad del neón. Nada. Puedo perderme y el mundo no achicará sus límites, las flores seguirán su ciclo, los hombres seguirán disfrutando la lógica, la ciencia el arte, la guerra será un óleo y un héroe en el medio de una plaza, los jeroglíficos dirán del genérico Ser Humano, pero nada dirán de estas mañana que se van a perder como yo me perderé entre las multitudes hacia el mar. Comprendo, comprendo, la sentencia de la fecha, el juzgado de lo transitorio, lo que se balancea necesariamente cuando abro los ojos otra mañana, y el polvo, el río, el viento, la nube, la hierba, y tanta metáfora de lo perdido y recuperado en multitud. Si debo ser recuperado será en una bandera tomada con los puños, en las manos ofreciéndose a las palabras, en todo lo que perpertuará la certeza de la Nada... para salvar al mundo de un hombre que sólo soño pequeñas cosas