miércoles, 22 de noviembre de 2017

El fervor



En Berlín, en Múnich, en Frankfurt, en Núrember, en Bremen, en Ulm, en Erlangen gritan, y lloran, y el sexo se comercia, y nadie espera nada, y alguno extraña, y otro se despide, y todos olvidan.
Da vergüenza llorar, pero no da vergüenza andar por la calle como quien vigila el silencio ajeno.
Da vergüenza llorar, pero no da vergüenza detenerse en los monumentos mimetizandose con la quietud de los que se han movido en vida para luego mandar a mover rocas, metales, y alfareros.
Todo por un mango, todo por un mango.
En estas ciudades gritan y lloran.
Pero nadie lo dice.
En Argentina gritamos y lloramos y lo decimos al punto de brindar con copas el desborde del dolor.
Un dolor con forma de submarino
Un dolor con forma de Cromañón
Un dolor con forma de tragedia de Once
Un dolor con forma vertical de Norte a Sur.

Gritan y lloran,
y da vergüenza.
El colmo del desarrollo.






viernes, 20 de octubre de 2017

viernes, 13 de octubre de 2017

Intentarlo

No todo lo puedo, no todo está a mi alcance.

Me cuesta levantarme. Bostezo más de la cuenta.
Tengo miedo. Tengo miedo. Tengo mucho miedo.
Me detengo a planificar el próximo rumbo. No sé si doblar la esquina, si llegar a la próxima avenida, si adentrarme en la calle que baja al arroyo.

Porque no sé. Porque yo no sé. Porque yo no sé qué. Porque yo no sé todo.

No podré ser valiente, no me podré destacar por la fortaleza. El orgullo me tiene a maltraer.

¿Por qué decir esto?

Porque no queda nada, porque la arena es cosa del tiempo, porque el barro es cosa de Alfareros y Creadores, porque el río es lo que no vuelve. Sólo la palabra. Sólo decir esto. Sólo comunicar esto que ocurre por dentro.

¿Por dentro? Por todos lados. Se escurre en el nombre, en la mochila, ralentiza los pasos.

Decirlo es liberarlo, quitarlo, dejar de jugar con él.


domingo, 27 de agosto de 2017

Terminar los 29


Al final de la jornada, y luego de diez años de peregrinaje, descansos, desánimos, traiciones, fidelidades, de teorizar sobre la significación de esquinas que nunca eran reales, llegaban a una esquina.
La esquina era borde, pero no calzada, ni piedra, ni asfalto. La esquina al final era arena, agua, piedras que donaban sonoridades, un sol que anunciaba la primavera, una familia reunida sobre la memoria y la realidad de un papá, que era manos, trabajo, y amor -y ahora es una ciudad entera-. Y a todo esto, estaba el Río, el Río, inabarcable y tan complementario.
Faltaban horas para comenzar un nuevo año, una jornada plagada de gramáticas del porvernir, de nuevos rumbos marcados por la Providencia y la memoria que hace una huella sobre lo transitado.
Al final de la Jornada, faltaba reírse de algo que aconteciera dentro de la tarde. Lo que avecinaba no fue nunca objeto de conversación,

jueves, 18 de mayo de 2017

Esta calle

Lo que no puede ser
Lo que nunca es
Lo que no tiene entidad
Lo desagregado, disuelto, pero
con forma de fantasma
posibilidad de las noches
tabula rasa, cuarta hoja del trébol
quinta pata, la carta robada,
el hasta luego del hasta nunca,
Oh! Lo que podría tener, ser, alcanzar

Imaginar que esta calle de mayo
no es frío, una lastimadura, una hendidura
que esta calle de mayo se llena de pueblo fervoroso
el fin de las batallas, el inicio de la bonanza, los abrazos
las plazas llenas, las patas en la fuente, la fiebre, Buenos Aires
el amor, el amor.

Pero no.

Depara el peso de los días, el querer trastocar los símbolos en hechos
el querer que los signos lleguen a las manos y a las palabras
el querer elevar a posesiones las promesas del amor.

¿Es que nada tenemos, es que no tenemos heredad?
De tanto querer, de tanto poseer deseos se oculta la calle de mayo.
Y uno está tan solo
tan solo.

Y llega el llanto, bajo la forma de lluvia
anunciada, pronosticada, esperada en los balcones,
la hierba respira, la calle se vacía, queda un ruido de la huída.

Nadie se queda bajo la lluvia en la calle,
porque nadie llora en estos días,
o nos cubrimos el dolor anunciado
en el lenguaje hecho casa de mamá.

Esta calle que se vacía, que se agota en pasos pasados
Esta calle que fue mayo y será octubre y será sangre y fervores
Esta calle que ahora se diluye en el agua, y que duele de recorrerla
Esta calle está lejos de todo ese motivo que la nombro
porque lo que nombro
es lo que no es y nunca es

(por fortuna).

domingo, 23 de abril de 2017

Atilium


Die Katz auf dem Bett, ohne zu wissen, welche Sprache ich auf sie beziehe.
Ist es notwendig, solche Sprache aufzubauen? Jenseits der Stille und aller Geräusche treffe ich ihr, und nicht dadurch, auf Spanisch oder Deutsch zu sprechen. 
Immer noch bestehe ich darin, eine Sprache ausser dieser Ruhe zu beherrschen, Wörter, Sätzen, Bedeutungen und die Katz als ein Objekte dieses Lernens. Jeseits der Still gibt es keine Sprache eigentlich, sondern die Katz und seine Bitte um Essen, Umarmungen, (Liebe)

martes, 28 de marzo de 2017


La decisión quedará en el más fuerte, en el desapegado, quien se retire del dolor repetido y lo haga bandera y causa para los próximos inviernos. El más fuerte no tendrá miedo de perder, sino se esforzará por sobrevivir sin olvidarse del tesoro más preciado

lunes, 20 de marzo de 2017

Fin del verano


Es un tema de aprendizaje y disposición. Puede entrar el viento en el cuarto, pero puede que adentro aún no haya llegado el verano y aún se retengan el invierno de 2004. En un retraso de estaciones se nos pierde el despliegue del tiempo real en las cosas que están ahí.
Convivir con lo que (re)comienza en cada fecha y símbolo, jamás echarse atrás con un miedo infundado o tal vez con algo que no se dijo en 2004.
Pasan las multitudes, las calles modifican con cada obra pública o manifestación popular, caen gobiernos, llegan tiranías, primaveras populosas, risas, llantos, gritos, sangre en las esquinas.
¿Cómo superar todo acontecimiento y volver a esta mañana y asirla en su cabalidad?
Es un tema de aprendizaje y disposición. A veces uno se eleva de la angustia y la extiende con una palabra, un perdón, un reconocimiento. Y cuando todo se lleve a ese muelle que es la palma de la mano, el sentido del verano estará en el sentido clave y fundamental. Antes de la llegada del otoño y un nuevo desafío ante nuestros ánimos.

sábado, 31 de diciembre de 2016

El final


"Porque después de todo he comprendido
por lo que el árbol tiene de florido
vive de lo que tiene sepultado."
(Franciso Luis Bernadez)

Sé que los pliegues de su cara denotan el dolor acumulado en años de frustraciones, fracasos y sobre todo esquinas vacías dobladas, esquinas cansadas de tanta noche, esquinas que han tenido la forma de la esperanza pero la realidad de una repetición del dolor y dolor.
Sé que se ha vuelto desconfiado y que no entrega el agua al que tenga sed, sino al que tenga ganas de pedir agua, que él tomará su dolor acumulado como bandera para cubrirse los ojos de tanto dolor en el mundo. 
Sé que duele tanto desencuentro, sé que nunca el dolor podrá unirnos, sino disgregarnos, ya que todo dolor compartido tendrá de puente eso que uno llama Amor, y que muchos lo asocian a un abrazo, un estrechar manos, una conversación, y que también es silencioso y es un compromiso sin garantía de tener algo.
Sé que llevar encima tanta derrota lo hace tributario de la mentira, del engaño, de la guerra sin sentido. Sé que quiere ganar algo, pero no sabe (tal vez), que la derrota lo ha expulsado de todo juego y guerra, y que ahora quedan personas que buscarán en él un descanso, un no-esperar, un arriesgar, un querer. Sin embargo, sé que su obstinación por dominar algo que no sea su nombre lo llevará a ir a fondo, ir hasta el final, e insensiblemente engañará hasta sentir que podrá obtener el dolor ajeno como trofeo a su dolor.
Sé que nunca nos entenderemos. Pues yo pienso que el dolor debe hacernos compañeros para "hacer juntos las trincheras del mañana" -ya que afuera hay tanta mishiadura-. Sin embargo, para él mi dolor nos hace diferentes, pues él aún cree que por mi dolor él calmará la herida que sangra a ríos en su cama, y que mi dolor será el sentido para que ya no haya más dolor propio, y por todo eso yo soy un  desafío, por no decir enemigo, un objetivo a obtener.

No obstante, a esta altura del saber (Sé fue pronunciado como más de 5 veces), llegué a las palabras de Bernadez: sepultar. Sepultar no implica enterrar lo vivo, sino matar lo que se pudre en las calles y dejarlo bajo tierra para siempre. 
Luego: aguardar las lluvias del fin del verano, aguardar que la Providencia actúe sobre la tierra y los dolores muertos, para que de una vez por todas los pliegues y el dolor y la herida y la tragedia ya no sean tales, sino los grandes árboles de una casa, las simétricas formas de un conjunto de flores, y todas esas cosas lindas y buenas que serán el símbolo del fin de una historia mínima.
La historia de un amor que no pudo ser pero que estuvo signada por el dolor y el engaño, así como también con la esperanza de un final feliz (un árbol, tal vez).

viernes, 16 de diciembre de 2016

Hacerse


Hacerse a los ponchazos. Pero no por eso perder las ganas de querer, de abrazar, de cuidar. 
Comprender que unos no confiarán en vos, que te mirarán con desprecio, que te dirán algo y será otra cosa.
Hacerse duro, hacerse fuerte, hacerse valiente, re-hacerse, pero sin perder la fuerza del amor, la fuerza de las promesas, la fuerza de querer cambiar las realidades. 
Perder el miedo, perderse en un proyecto, perderse en la obra, pero sin olvidar que afuera está el sentido, la magia, la causa de tanto esfuerzo tanto dolor tanto juego incierto.
Hacerse adulto, sin dejar de llorar, sin dejar de sentir, sin dejar de esperar lo mejor, sin dejar de creer en el país, sin dejar de creer.